Adopta una colmena

Las abejas son el motor de nuestro planeta y gracias a ellas podemos tener alimentos por medio de la polinización.

Por culpa de la contaminación y el mal uso de los productos fitosanitarios por ello estamos viendo mermada su población, mediante esta actividad, queremos concienciar de la importancia de las abejas. Solo se podrá realizar dos fines de semana entre enero y febrero (de ahí los almendros en flor)

La actividad consta de Almuerzo en el campo, explicación de la actividad y Regalo de tarro de miel de la cosecha del año.

Información

Visita de campo a las colmenas de Javier, ingeniero de montes de formación, bombero forestal de profesión y apicultor por vocación en “miel y nada más”.

Como bien es sabido, la apicultura es la actividad dedicada a la crianza de las abejas y a prestarles los cuidados necesarios para obtener de ellas los productos que son capaces de elaborar y recolectar. El correcto cuidado del colmenar y su salud están muy relacionados. Así mismo, el equilibrio entre cuidados y producción marcarán la diferencia en la calidad de los productos que podamos extraer.

Durante los últimos años, el mundo ha sido testigo de un alarmante declive de las abejas. Algunas especies se encuentran hoy en día en peligro de extinción y otras podrían desaparecer muy pronto si no se actúa con urgencia.

Hoy en día, la miel es un producto muy demandado, tanto por sus propiedades como por su poder edulcorante natural, pero la procedencia de la miel que podemos encontrar en los supermercados y su calidad es muy variada. La legislación es todavía muy laxa al respecto y no ampara a los apicultores que como Javier, hacen un trabajo artesanal y muy laborioso para extraer la miel pura de abeja, lo que nosotros llamamos “miel y nada más”.

Muy poquita gente ha visitado un colmenar y puede contar de primera mano lo que se vive en ellos y conocer de la mano de un apicultor el trabajo que supone la recolección de miel o de polen, propóleo, cera,… y demás productos derivados del colmenar.

Disfrutar de una jornada en la naturaleza rodeado de flores viviendo de primera mano las sensaciones que tiene un apicultor dentro de su traje es una experiencia increíble.

Ponerse el traje de apicultor es como ponerse un traje de astronauta. Nos aísla del exterior y permite entrar en sitios que nunca imaginaríamos. El zumbido de las abejas a tu alrededor mientras te sientes super protegido es mágico. La sensación no tiene comparación y seguro que sorprende a grandes y pequeños.

El colmenar de Javier no está expuesto al estrés que supone la superproducción de miel. Combina la extracción de la miel con los cuidados, anteponiendo siempre a la recolección la supervivencia del colmenar, envasando solo la producción de miel que sus abejas generan en verano y manteniendo siempre la reserva necesaria para que las colmenas se alimenten y sobrevivan.

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